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Simplifique la red: tan fácil como 1+1=2

Imagine que gestiona un almacén para una pequeña empresa de transporte. Su trabajo es muy sencillo: enviar paquetes. Pero su jefe amplía la empresa a 25 ciudades occidentales y 50 ubicaciones. Tras esta ampliación, ahora necesita realizar un seguimiento de los paquetes que entran por camión, tren y avión y enviarlos en función del contenido y el peso a 10 000 ubicaciones distintas de todo el mundo. Y todo ello mientras mantiene la férrea seguridad del tráfico entrante y saliente,garantiza que cada paquete llega a su destino según el calendario previsto y respetael presupuesto establecido.

Puede que se esté preguntando cómo es posible que todo se haya complicado tanto tan rápido. Pero, como profesional de TI, seguramente estará asintiendo porque todo esto le resulta muy familiar.

Más usuarios + más dispositivos = más complejidad
Las redes cada vez son más complejas y más difíciles de gestionar. Hace diez años, solo era necesario disponerde un empleado conectado a la LAN corporativa con un PC controlado por la empresa. Un tipo de usuario que se conectaba a una red utilizando un tipo de dispositivo. Y los usuarios, normalmente, accederían a aplicaciones y recursos propiedad de la empresa.

En la actualidad, los empleados, partners, clientes e invitados tienen distintos niveles de acceso. Muchos de ellos utilizan sus propios portátiles, tablets y smartphones y, cada vez más, sus propias aplicaciones en la red de la empresa. Para hacerlo aún más complicado, cada vez más usuarios de la red son dispositivos conectados como cámaras, impresoras, teléfonos, medidores de potencia, dispositivos médicos, sensores de máquinas industriales y vehículos. Diez mil millones de dispositivos se conectan hoy en día a las redes de todo el mundo, y Cisco Visual Networking Index calcula que ese numero será el doble para el año 2018.

Estos dispositivos y usuarios crean más y más tráfico a través de una amplia variedad de redes: inalámbricas,redes públicas de Internet y VPN remotas. Y todo ese tráfico no solo accede a recursos corporativos. Muchos se conectan a aplicaciones personales y de la nube operadas por terceros. (Consulte la figura 1).

En comparación con hace diez años, ahora tenemos cuatro veces más tipos de usuarios, nueve veces más tipos de dispositivos, cuatro veces más redes y el doble de tipos de recursos. Si sumamos todo esto, obtenemos una complejidad 288 veces mayor que la de las redes de hace años.

A esto le llamamos el efecto del multiplicador de complejidad. Y tiene consecuencias reales:
Convierte la TI en un cuello de botella para la empresa.
Consume la productividad, puesto que el departamento de TI dedica su tiempo a intentar que todo funcione bien.
Limita la agilidad empresarial, dado que se tarda mucho más en adaptarse a los cambios y en implementar y utilizar nuevas aplicaciones.
Hace más difícil escalar los servicios de TI para dar respuesta a los nuevos mercados, proveedores y servicios que la empresa debe respaldar.
Impide la innovación, puesto que los profesionales más capaces y la mayor parte del presupuesto se dedican a mantener la complejidad, en lugar de lograr resultados empresariales.

Como ya sabe, los presupuestos de TI no se corresponden con esta complejidad cada vez mayor. De hecho, la complejidad aumenta de forma proporcional a las inversiones de TI que realizan las empresas actualmente para elementos como BYOD (Bring Yout Own Device o el uso de los dispositivos personales en la empresa), la nube e“Internet para todo”.

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